AZUL MARINO
 
jueves 22|06|2017

Navegando entre delfines y petroleros hacia el Parque Nacional de Mochima

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa

Al norte de Venezuela, en el estado de Sucre, está Mochima, una pequeña aldea costera cuya ensenada, ‘uno de los mejores puertos naturales de la América del Sur’, da nombre a un espacio natural que comprende también los pequeños archipiélagos de las ‘Islas Borrachas’, ‘Islas Chimanas’ y ‘Las Caracas’. Mochima se extiende hacia el Oeste incluyendo Puerto La Cruz, ya en el estado de Anzoátegui, y su superficie, mayoritariamente marina, es de 950 kilómetros cuadrados.
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Esta impresionante muestra paisajística de la costa nororiental venezolana es declarada Parque Nacional en el año 1973, con las prioritarias razones de conservar unos ecosistemas amplios y variadísimos, no sólo marinos, como los arrecifes coralinos, praderas de fanerógamas y manglares, sino ambientes y comunidades halófilos, sabanas, humedales; además de proteger las islas, las formaciones marino costeras y los paisajes montañosos continentales.

Civilizaciones y aguas profundas en torno al Cabo de Peñas

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa y Pilar Alonso Canto

¿Intuirían aquellos neandertales hace unos 100.000 años que a pocos kilómetros, menos de 20 de la costa de Asturias, tenían un valle submarino de casi cinco mil metros de profundidad? Ellos, que dejaron constancia de su existencia en forma de restos líticos en la ensenada de Bañugues, ¿serían testigos de las maniobras cinegéticas de los cachalotes en sus zambullidas tras el calamar gigante?

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Y aquellos avanzados tallistas de picos asturienses, típicos de la cultura epipaleolítica asturiana de hace 9.000 años, ¿habrán soñado con tallar el coral de aguas profundas que tenían tan cerca?


Ponteceso, los caminos del mar y los rostros de la Costa de la Muerte

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa

En la ‘esquina’ de Europa, en el noroeste de la Península Ibérica (España y Portugal), se encuentra Galicia, en lo que durante siglos fue, para los habitantes de un lado del Atlántico, el ‘Fin de la tierra’. Una tierra colmada de pequeños asentamientos que en gran parte miran al mar, aferrándose a sus rocas pero siempre prestos a explorar los mares y nuevos continentes.
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Aunque, dicho así, pueda parecer una tierra recóndita, está conectada con el corazón del Viejo Continente a través de uno de los Caminos más emblemáticos y, en cierto modo, precursor de esta Unión llamada Europa, el Camino de Santiago, ruta de peregrinos que no siempre se conforman con detenerse en Santiago de Compostela, sino que con frecuencia llegan a Finisterre, en el extremo occidental de la Costa da Morte.
Es precisamente en esa cornisa, en plena Costa da Morte (Costa de la Muerte) donde se encuentra la pequeña Ponteceso, en la comarca de Bergantiños, en la provincia española de A Coruña.


Sentirse como James Bond en la costa portuguesa de Estoril

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés
El Hotel Palacio, el English Bar o el Casino de Estoril fueron algunos de los enclaves frecuentados por los espías en el siglo pasado y la fuente de inspiración del agente inglés Ian Flemming para escribir la novela Casino Royal (1952), que creaba la mítica figura de James Bond.
Pero el agente secreto no ha sido el único personaje famoso que ha vivido en esta preciosa costa portuguesa de Estoril, repleta de intrigas, historia y elegancia, que hoy constituye una de las escapadas más atractivas del país.

Ecoparque de Trasmiera, un museo a cielo abierto modelado por la marea

Texto: Federico Ruiz de Andrés;   Fotos: Ayuntamiento de Arnuero y Taberna de Rufino

Pocos proyectos turísticos hay en el mundo tan respetuosos con el medio natural, patrimonial y etnológico que albergan; sostenibles y excepcionales, alejados de los desmanes urbanísticos que el turismo residencial ha dejado en otras costas, como el Ecoparque de Trasmiera.



Su nombre resulta equívoco, porque en realidad comprende todo un municipio, el de Arnuero, Cantabria, en la costa norte de España. Y sus apenas dos mil habitantes, seguramente sin excepción, se sienten orgullosos de este proyecto que invita al viajero a recorrer su historia, sus raíces, y lo hace partícipe de su futuro.


Diez años después del Prestige, la costa de Galicia te espera a todo color

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa

'Se cumplen 10 años del hundimiento del Prestige, 10 años de una marea blanca de solidaridad, 10 años desde que millones de manos voluntarias ayudaron a Galicia, 10 años desde que gente anónima venida de todas partes limpió nuestras costas, diez años en que ni un solo día ha pasado sin que nos acordemos de ti.' Galicia en Color
Diez años después de aquel fatídico naufragio del Prestige, de aquella impresionante marea humana de miles de voluntarios que transformó en blanco el negro del chapapote, la Costa da Morte ha recuperado sus colores y todos sus atractivos y quiere mostrar al mundo su potencial intacto y las ilusiones renovadas de una Galicia en Color.