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miércoles 26|04|2017

La Bajada del Ángel, tradición medieval en Peñafiel, en la Ribera del Duero

En la provincia de Valladolid, a 56 kilómetros al este de su capital, no te pierdas la visita de Peñafiel La localidad se distingue por su castillo, sus fiestas medievales así como por sus bodegas tradicionales y sus vinos de la Ribera del Duero. Visitar Peñafiel es a la vez un viaje a otros tiempos y un recorrido a través de la cultura del vino.

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Además, cada Semana Santa, Peñafiel recrea una tradición medieval en su famosa plaza del Coso: la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección.
En el camino, no te sorprendas al ver kilómetros y kilómetros de viñedos que se extienden a través del campo de Peñafiel. Es que va por buen camino para visitar esta localidad al este de Valladolid. Atravesada por los ríos Duero y Duratón, Peñafiel es famosa por sus vinos de la Ribera del Duero que nacen y envejecen aquí.
Lo primero que atrae la atención es su castillo medieval que es el punto culminante del pueblo y que alberga hoy el Museo Provincial del Vino. Tierra de viñedos y de historia, se trata de un destino turístico apreciado donde los visitantes descubren la ‘cuna de la Ribera del Duero’ y prueban sus caldos.
En este pueblo, la cultura del vino forma parte integral de la vida de los habitantes que se transmite de generación en generación. Así, a pie de cerro donde fue construido en las alturas el castillo, se ubican bodegas tradicionales. Saliendo de estas tierras, destacan muchas chimeneas de piedra, que ventilan las bodegas. Aprecie los aromas que flotan en el aire: sin duda se encuentra en la ciudad del vino, la ‘cuna de la Ribera del Duero’. Aquí, cientos de bodegas pueden visitarse para entender mejor la viticultura, la elaboración y la conservación del vino.
protos
¿La más famosa? Protos, del griego ‘ser primero’, que es la más antigua de la localidad vallisoletana, fechada del año 1927. Ubicada en el castillo de Peñafiel, tiene dos cavas cuya más reciénte fue diseñada por el arquitecto inglés Richard Rogers. Unos dos kilómetros de galerías subterráneas recorren las entrañas del cerro  que domina la sede del Museo Provincial del Vino. Así, los visitantes descubren donde se conservan las barricas de roble, la elaboración del vino y sus técnicas. Una visita interesante para conocer mejor esta especialidad con la posibilidad de catar vinos de alta gama. 
Castillo de Peñafiel, sede del Museo Provincial del Vino
Para seguir su recorrido enoturístico, la visita al Museo Provincial del Vino es obligatoria. Enclavado en el castillo de Peñafiel, da a conocer las 5 Denominaciones de Origen de la provincia, la cultura del vino así  como las diferentes técnicas de elaboración. De la vid a la comercialización del vino, los amantes descubrirán las herramientas utilizadas, los tipos de prensas, las enfermedades de la vid así como las diferentes botellas utilizadas. Abierto desde 1999, quiere ser moderno e interactivo con pantallas, vídeos explicativos y una sala de cata profesional.
Pero, lo más impresionante, es el entorno del museo donde se puede admirar los tres valles de la comunidad: la del Duratón, la del Duero y el del Arroyo Botijas.  Merece la pena hacer la visita guiada del castillo de Peñafiel para tener una vista de 360 grados a los alrededores.
castillopenafiel
      

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