CALLEJEANDO
 
lunes 11|12|2017

Una escapada a Vientiane, la sorprendente capital de Laos

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés y Ana Bustabad Alonso

No tiene mar, y quizá eso lo haya protegido del turismo masivo, ya que de las antiguas colonias francesas de Indochina es con diferencia la menos visitada. Un lujo para los viajeros que buscan sumergirse en el estilo de vida de esta pequeña república asiática.

apertura

El río marca la historia de Laos y de su tranquila capital, Vientiane, buen punto de partida para conocer este sorprendente país a orillas del gran Mekong, que hace aquí de frontera natural con Tailandia.

Vientiane guarda un skyline dominado por el verde de las copas, porque pocos edificios superan su altura. Casi en cada manzana, un templo budista, los famosos wat, ejemplos de arquitectura alegre y apacible.

Te los encontrarás por todos lados, pequeños, grandes, dorados, con budas y otras representaciones religiosas, todas sonrientes; doradas, de colores, entre árboles y que suponen un oasis ‘sin humos’ -porque está prohibido fumar- frente al tráfico exterior. Aunque esta es una ciudad muy tranquila, nada que ver con las grandes urbes que proliferan en otros países de Asia.

monje

Has de mostrarte respetuoso con los jóvenes de túnicas anaranjadas con los que te cruzarás. Siguiendo la tradición budista del país, los hombres laosianos pasan varios meses de su vida siendo monjes.

Algunos monumentos están completamente recubiertos de pan de oro, como el That Luang, símbolo nacional que se viste de largo cada noviembre, durante un festival religioso que atrae a miles de personas durante tres días y tres noches.

No hay que perderse tampoco el Wat Si Saket, el templo más antiguo de la capital, ni el Wat Pha Kaew, que ahora alberga un museo. También proliferan los mercados, bulliciosos, coloridos.

dorado

Entre unos y otros, los cables eléctricos se tuercen y retuercen a sus anchas. Y por toda la ciudad, pequeños templos en miniatura, puestos coloridos con intrincadas ofrendas florales y cajas-regalo que también se llevan a los monjes, con productos comestibles e incluso útiles de aseo.

Situado en el extremo nordeste de una de las grandes avenidas de la capital, Lane Xang, el Patuxai es la Puerta de la Victoria de Vientiane, y su posición y su forma recuerdan claramente al Arco del Triunfo de París.

Si subes a lo alto, hasta la séptima planta, tendrás una vista preciosa de la ciudad. Te costará 3.000 kip. Si te quedas abajo, no te pierdas los lujosos decorados del techo.

patuxai

      

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