A BORDO
 
lunes 24|07|2017

Azúcar, industria, vapor y tren en Cuba (o de Caibarién a Remedios)

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa

Se pasa la caña una y otra vez a través del pequeño trapiche y la jarra se va llenando de guarapo. Si es muy delgada se introduce doblada para hacer más efectiva la operación. En la calle o en algún rancho hemos visto trapiches pequeños de manivela. Éste no, éste es motorizado. Probamos la dulce bebida en vasos desechables.
Estamos en el Museo de la Agroindustria Azucarera, una antigua fábrica reconvertida, en el municipio de Caibarién, provincia de Villa Clara, en el centro de Cuba, en el que se recrea todos los pasos de la producción del azúcar.

Camino de la Soria de Machado en el tren Campos de Castilla

Texto: Federico Ruiz de Andrés  Fotos: F.R. y Ayuntamiento de Soria

Coincidiendo con el centenario de la famosa obra de Antonio Machado, Soria acaba de estrenar el tren Campos de Castilla, una ruta en ferrocarril de Renfe hacia Castilla y León, por los mismos lugares que recorrió el poeta.


El Tren ‘Campos de Castilla’ es un viaje en el tiempo, un fin de semana que te traslada desde el Madrid del siglo XXI a las tierras sorianas de cien años atrás, las que Machado amó con tanta intensidad que les dedicó lo mejor de su pluma.


Menorca, una escapada en barco a Ciutadella

Texto y fotos: Manolo Bustabad y Pilar Alonso Canto

Desde Mallorca. Desde allí iniciamos el asalto a Menorca. Tal como lo habíamos dispuesto. Como una excursión más dentro de nuestra estancia de seis días en las Islas Baleares. Eso sí, una escapada de jornada completa que vamos a dedicar exclusivamente a Ciutadella.
De Port d’Alcúdia al port de Ciutadella
En Palma no podemos comprar mapa de ‘Baleares’ ni de Menorca. La verdad, desistimos al tercer quiosco. Tengo la impresión de que incluso se extrañan de nuestro deseo. Nos conformamos con un mapa de Mallorca y hasta que cruzamos el ‘canal’ no conseguimos el de ‘la menor’. Allí percibimos un cierto rechazo recíproco o, al menos, abierta indiferencia por los asuntos de sus vecinos.


Tres días con el mejor amante del Gran Mekong

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso
Hace más de tres horas que la oscuridad es completa, y aún así el río continúa completamente vivo, como si nunca fuese de noche en el mítico Mekong. Estamos al sur de Vietnam, en uno de los nueve brazos de su desembocadura, a bordo de L’Amant, un barco bautizado como la novela de Marguerite Duras. Muy cerca de donde vivió la escritora, en la Indochina francesa de mediados del siglo XX.
 
El amante. Qué nombre tan sugerente… Son las nueve de la noche y además del murmullo traqueteante del motor se escucha el sonido rítmico de las cigarras, que cantan desde la orilla. La oscuridad se rompe a ratos con luces pequeñas: rojas, azules… Algún foco más potente ilumina de cuando en cuando L’Amant.

Yo tenía miedo a volar

Texto y fotos: Manuel Bustabad Alonso y Pilar Alonso Canto

Yo tenía miedo a volar. La verdad, no es tan raro. Para una de cada cuatro personas que se suben a un avión la experiencia es al menos desagradable, si no traumática.
A estas alturas todos tenemos claro que no es algo racional. Casi todos sabemos que el avión es el medio de transporte más seguro.
Los fríos números dicen que es mucho más peligroso desplazarse en coche durante cualquier fin de semana que coger un avión a cualquier lugar del mundo. Pero los números no nos quitan el miedo a muchos de nosotros.
Hay varias soluciones. Una es no subir a un avión. Reduce tu radio de acción, limita los sitios que puedes visitar, y aumenta los tiempos de desplazamiento a los que siguen dentro de tu alcance, por no hablar de los riesgos del medio alternativo. Pero estaremos evitando el problema, al menos.
Pero, ¿y si no puedes evitarlo? Tu trabajo te obliga a viajar, y para ser productivo necesitas hacerlo en avión. O mejor, ¿y si no quieres evitarlo? Te niegas a dejar que un miedo irracional controle tu vida, tu libertad de movimientos.

Un recorrido en sidecar por los rincones de la vieja Lisboa

Texto: Federico Ruiz de Andrés; Fotos: Ana Bustabad Alonso

¿Creías que lo habías probado todo? Olvídate de largas caminatas cuesta arriba, de interminables atascos de tráfico, y acompáñanos en este recorrido tan especial. Te llevamos, en sidecar, por los rincones de la vieja Lisboa.
Desde el sidecar Lisboa se ve distinta
La idea surge en uno de los mejores hoteles de la capital portuguesa, el Tivoli LisboaAsomados a la terraza del último piso, las vistas de la ciudad son impresionantes, pero sus siete colinas -eso dice la leyenda, parecen muchas más- se nos antojan demasiadas para un fin de semana.