DE CERCA
 
martes 17|10|2017

Me gustaría comer con Alain Ducasse

Alejandro Maglione, pláticas en el ómnibus (2)

alejandro_0Cruzábamos los Andes hacia Bariloche, para llegar a la hora de cenar al mítico Llao Llao.

¿Con quién le gustaría volver a compartir mantel?
Con Felipe González. Disfruté mucho la oportunidad de haberlo tenido de huésped en mi casa de San Martín de los Andes. Disfruté tanto de su charla que yo, que soy una persona que habla de más, prácticamente no hablé, lo que quería era escuchar a Felipe opinar sobre todo y sobre todos.
El venía de hablar cuatro horas con Chávez, su diálogo era apasionante. Venía a asesorar a nuestro presidente, Fernando de la Rúa, en un momento de crisis fatal. Comía después con él y le decía: mira, has tomado el camino de salida, te vas a ir de este negocio muy pronto...
¿Ha publicado alguna entrevista suya?
 
No. Una vez se lo insinué y fue cortante: me ofreciste tu casa, como amigo, para descansar, no como personaje público.
Y algien con quien no haya tenido ocasión, pero que le gustaría comer...
... Con Alain Ducasse, en un momento en que ha resuelto ser vegetariano. Un tipo que ha coronado la cocina francesa, que decía: "el mejor pato de París se come en mi restaurante, ahora no vamos a comer más pato, vamos a comer verduras". ¿Estamos todos locos? Hay que tener mucho coraje, muchos cromos, mucho dinero, para decir voy a presentar esta nueva propuesta. ¿Qué pasó cuando la presentó?, hubo que empezar a reservar con tres meses de anticipación...
Me gustaría (que falleció hace diez años) volver a comer con el hombre que transformó la cocina de este país, que fue Carlos Alberto, "El Gato Dumas". Me gustaría comer con el Gato Dumas. Lo conocí desde la infancia, fue compañero de escuela de mi hermano, el más grande de todos (yo tenía tres hermanos mayores). Formaba parte de la familia muy a menudo, porque era hijo único. Me gustaría porque (yo soy bondadoso opinando) el Gato decía las cosas de puño y al que le gustaba, le gustaba y al que no, era problema de él.
He confrontado con veganos, los he tenido en mi programa de radio dos horas matándose... Y he traído al mayor cocinero gallego presente todavía en Buenos Aires, que llegó en 1950, que es Ramiro Rodríguez Pardo. Es una belleza de hombre, que está cumpliendo los 80 años. Llegó a la Argentina en la década de los 50 y es la historia viva de la alta gastronomía de nuestro país. Fue compañero de aventuras durante 40 años del Gato Dumas. Eran inseparables...
Son tantas las personas con las que me gustaría comer. Me has hecho una pregunta tremenda...
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A lo mejor también comió con el Papa Francisco...
Comí cuando éramos estudiantes, pero no era la persona que es Papa. Él era maestrillo por los jesuitas y yo estudiaba en la universidad Teología. Nos daba clase.
Era un hombre muy bondadoso, como se le escucha hoy, con una voz muy calma. Llegó a ser Provincial de los jesuitas. Un día el rector quiere expulsarme porque yo dije que no me incomodaría que hubiese una universidad comunista en Buenos Aires. El Rector, que era cubano, expulsado de Cuba, me convocó para decirme: quiero saber si esto que está publicado en esta revista, Ud. Lo dijo. Sí. Le comunico que está expulsado de la universidad. Muy bien. Yo era presidente de la Federación de Estudiantes. Era un embrollo, porque yo notificaba que me expulsaban por haber expresado mis ideas..., un embrollo. En los jesuitas, por encima del rector hay una figura que se llama el Gran Canciller, que siempre es el Provincial.
Entonces fui a ver a Bergoglio. Mire, padre, yo dije que no me importaría que hubiese una universidad comunista en Buenos Aires, siempre que yo pudiese abrir una católica en Moscú. Porque yo no temo confrontar mis ideas. Traigan la universidad comunista. Ahora, si en Moscú los persiguen, cierro mañana la universidad comunista. Era confrontar ideologías y filosofías de las que usted me enseñó que nosotros somos los ganadores, que tenemos muchas menos contradiciones que ellos. Las tenemos, pero menos.
Me dijo: no hables con nadie de esto, el tema está cerrado. Era un viernes. Tú vuelves a clase el lunes como todos los días, yo voy a llamar al padre rector. Bergoglio era el Provincial de la provincia jesuítica que en aquella época era Argentina, Uruguay y Paraguay. La universidad era la de El Salvador. Quedó ahí la cosa. Me encontré con un hombre que me hizo justicia cuando empecé. La vida nos encontró. No tuvimos una relación personal, pero nos encontramos en reuniones. Yo integré muchos años cámaras empresarias. Siempre tuvimos algún motivo para que, en grupos de 6, 7 ó 10, nos encontráramos.
¿Le gustaba comer?
No, era un hombre extraordinariamente frugal. Lo que sí sé ahora por amigos muy estrechos que él, cuando come en Santa Marta, se va a sentar y de repente mira a otro comensal y dice: hermano ¿qué está comiendo? Estoy comiendo sopa de cebolla, Santo Padre. ¡Ay, convídeme!. Y come el plato del otro. O sea, tienen que matar a 40 que están en ese refectorio para poder matarlo a él...

Aún no habíamos tocado el tema que le apasiona (aunque niega ser crítico gastronómico): el circo de la gastronomía. Pero se despachó bien y se lo contaremos
 
Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa
 
andes
      

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