INTERNACIONAL
 
martes 28|03|2017

Pirineos franceses: el mayor espacio nórdico de Europa

Pirineos_francesesCerca de casa, en los Pirineos franceses se encuentra el mayor espacio nórdico de Europa. Son grandes dominios nórdicos que recuerdan Laponia, tanto por sus contrastes de flora y fauna como por sus magníficas extensiones.

En la región francesa de Ariège destacan los dominios de Beille, Le Chioula o Étang de Lers. Fronteriza con España, en los Pirineos bearneses, está la imprescindible estación de nieve de Le Somport-Candanchú; los 50 km de Grand Tourmalet-Campan Payolle, en Altos Pirineos, son únicos; y, en los Pirineos Orientales, hay los 130 km de pistas del inacabable Espacio Nórdico del Capcir.
Sólo estos seis dominios exceden los 400 kilómetros.   
Beille: la escandinavia francesa 
Cerca de Toulouse, a 1800 y 2000 m, hay uno de los espacios nórdicos más bellos de los Pirineos: Beille. Con más de 75 kilómetros, disfrutar de la nieve en este dominio es como hacerlo en Escandinavia. Pues ocurre lo mismo que en Laponia y en el círculo polar: el paisaje, la vegetación y la fauna cambian a lo largo del trayecto.
Mientras que entre las poblaciones de Toulouse y Foix, dominan los robledos; los hayedos, se hacen presentes en Tarascon; los abetos, tras pasar Cabannes; y, los abedules, pinos, callunas y rododendros destacan en Beille.
Esta temporada, Beille luce todavía más guapa gracias a su nueva apisonadora de pistas, que ha supuesto una inversión de 312.000 euros; y a los 100.000 euros que ha supuesto la renovación del parque de esquís. 
En el espacio nórdico de Beille puedes realizar actividades tan originales y divertidas como visitar a Vincent, el muscher y a sus 35 perros samoyedos, groenlandeses, malamutes de Alaska y huskies siberianos; y darte una vuelta en trineo con todos ellos.
El plano de Beille, a 1.800 metros de altitud, es también un buen lugar para dar tus primeros pasos en raquetas de nieve. Acompañado de un guía diplomado, disfrutarás del bosque, a la vez que te familiarizarás con la técnica de marcha y respiración.
También merece la pena ir a Beille para conocer a tu príncipe negro. Te estará esperando en mitad de la nieve. El caballo de Mérens, autóctono de las montañas de Ariège, ha sido desde antaño el compañero de fatiga de los agricultores de montaña. Posee grandes cualidades, entre las que destacan la flexibilidad, generosidad, docilidad y dirección.
Dormir en una kota 
Disfrutar de una noche nómada en pleno Pirineo francés es posible en el pueblo nórdico de Angaka, a pie de pistas de Beille.
Aquí, la única construcción posible es la kota, típica de Laponia. 
Expreso. Redacción. A.F
      

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