Llega Inti Raymi, fiesta inca del sol

EXPRESO - 15.05.2008

Todos los años, en el mismo lugar, coincidiendo con el solsticio de invierno y la cosecha, se celebra una de las fiestas más multitudinarias y pintorescas de Perú. Se trata del Inti Raymi o la fiesta del Dios Sol.

La recreación de la magnánima fiesta que narró el inca Garcilaso de la Vega en sus crónicas, el Inti Raymi - o fiesta del dios Sol inca- viene sucediéndose desde hace más de 50 años, atrayendo a Cusco, el ‘ombligo o centro del mundo' en quechua, a miles de turistas de las más diversas procedencias.

La fiesta del Dios Sol, máxima divinidad inca, era la ceremonia más importante del calendario  inca y duraba 9 días. Prohibida en la época colonial, por ser considerada un rito pagano contrario a la religión católica, siguió celebrándose en la clandestinidad.

En la actualidad, el Inti Raymi se revive con todo el boato, la magnificencia, el despliegue folclórico y la implicación popular que la tradición histórica otorga al rito. Es un espectáculo  de colorido, música y baile, dirigido a cusqueños, vecinos y visitantes, que despierta gran entusiasmo e invita a la participación masiva.

El escenario es la fortaleza de Sacsayhuamán, ubicada a 3.671 metros sobre el nivel del mar, en la zona norte de Cusco (a 2 kilómetros de la ciudad). La fortaleza es una imponente obra de ingeniería descrita por Garcilaso como ‘la construcción más soberbia que los incas mandaron construir' y fiel reflejo de su esplendor y poder.

Desde la tarde al anochecer, se revive la ceremonia del dios Sol. Los festejos se suceden en la explanada frente a la fortaleza, donde varios actores representan al Inca y otros grandes personajes de la época, como sacerdotes y acllas, en la recreación del festejo.

Cornetas pututus y otros sones milenarios ambientan el desfile del Gran Inca, transportado sobre una litera (que antaño fue de oro y plata) y acompañado de un séquito de dignatarios entre la multitud; los bailes y los cánticos ceremoniales concluyen con la simulación de la ofrenda de una llama, sacrificio que, según la leyenda, permitía vaticinar el futuro.

Con casi sesenta años de existencia, el Inti Raymi es seña de identidad de Cusco. Fiesta emblemática no sólo del calendario cusqueño, sino que también del peruano, que ha transcendido fronteras adquiriendo un gran atractivo turístico.

Expreso. Redacción. F.T.R.A

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