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sábado 18|11|2017

Año Santo Lebaniego, una buena excusa para escaparse a Cantabria

A los innegables atractivos de Cantabria se suma estos meses la posibilidad de ganar el jubileo del Año Santo Lebaniego,  una oportunidad que nos conecta con más de 500 años de peregrinación a Santo Toribio de Liébana.

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Liébana celebra el período jubilar desde 1512, porque guarda el trozo más grande de la Cruz de Cristo, el Lignum Crucis. No es la única referencia histórica en este territorio de los Picos de Europa, en el norte español. Esta zona es mágica porque en aquellos tiempos difíciles de la Alta Edad Media, aquí comenzaba la Reconquista de España.
La reliquia, elaborada con el mayor trozo del madero izquierdo de la Vera Cruz de Cristo, preside la ceremonia. La madre del emperador Constantino la dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones. Está incrustada en una cruz de plata dorada de mediados del siglo XVI. 
Esta reliquia, el Lignum Crucis, ha hecho que el monasterio de La Liébana sea uno de los cuatro centros mundiales de peregrinación con Año Santo (Roma, Santiago, Jerusalén y Liébana), lo que explica la abundancia de peregrinos.
Es el final del Camino, si la visita se hace a modo de peregrinación, o el principio, por qué no, si se aprovecha el viaje para descubrir esta preciosa zona de Cantabria.
Beato de Liébana, escritor español del siglo VIII, asesor de Carlomagno, ideólogo de la Reconquista, fue el impulsor del culto a Santiago como patrón de España, y origen de la vertebración de Europa con el Camino Jacobeo.
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Después de muchos avatares históricos, en 1837 la comunidad monástica fue conminada a abandonar forzosamente el monasterio. Eran tiempos de desamortización que transcurrieron hasta que en el reciente 1961 fuera formalmente refundado.
Y también Liébana tiene su Camino de peregrinación. El más famoso es el que llega desde la costa, se separa del Camino del Norte en Muñorrodero, a 12 km de Vicente de la Barquera, y alcanza Liébana en cuatro jornadas.
El Camino Lebaniego discurre entre San Vicente de la Barquera y el monasterio de Santo Toribio. Para completarlo, se atraviesan los municipios de San Vicente de la Barquera, Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillórigo, Potes y Camaleño.
Pero, ¿qué ofrece este camino? El peregrino efectúa su recorrido por parajes naturales de gran belleza jalonados de ejemplos capitales del patrimonio arquitectónico de Cantabria.
Además, une los Caminos Norte, o de la Costa y el Francés del Camino de Santiago a partir de las rutas leonesa y palentina que recuerdan los lazos históricos de la diócesis de Liébana con los reinos de León y Castilla.
Hay que tener en cuenta que el Camino Lebaniego cuenta con una credencial específica y un documento acreditativo de la peregrinación, llamado la Lebaniega. Muchos peregrinos hacia Santo Toribio, enlazan después los dos caminos de Santiago para conseguir ambos jubileos.
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Los peregrinos disfrutan aquí de paisajes imponentes, historia, buena gastronomía montañesa, y un recorrido menos masificado que otros. Valles, costa y montañas para una ruta que desprende emoción, un viaje exterior e interior por estas tierras hermosas. Pero no es necesario llegar caminando para disfrutar del Camino ni para ganar la Lebaniega.
Las normas –esas sí imprescindibles- que marca la Iglesia para recibir el don de la indulgencia incluyen rezar un Padrenuestro, un Ave María y una oración por el romano Pontífice, comulgar y confesarse en esa fecha o en una próxima, un rango de 15 días.
En Santo Toribio hay un albergue para grupos de peregrinos, siendo punto de inicio hacia la ruta Vadiniense que lleva al Camino Francés hacia Santiago de Compostela.
Como colofón del Camino, hay que detenerse en Potes, villa histórica, para callejear y comerse un cocido lebaniego, que en tiempos fríos es una auténtica delicia. Sin olvidar probar el sabroso Queso D.O. Picón Bejes-Tresviso, un azul de cueva de Liébana del que ya se alimentaba el Beato.
Esta pintoresca villa de puentes y torres acoge cada segundo fin de semana de noviembre la tradicional Fiesta del Orujo. Su imponente Torre del Infantado alberga estos meses una exposición sobre ‘Los Beatos de Liébana’, con ediciones facsímiles muy interesantes.
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