El Camino en Asturias: tres rutas jacobeas, posibilidades infinitas

EXPRESO - 03.04.2025

Foto: Benedicto Santos para Turismo Asturias

Foto: Benedicto Santos para Turismo Asturias

 

¿Sabían los primeros peregrinos por dónde transcurría el Camino de Santiago? ¿No peregrinamos precisamente para escapar de los pasos marcados del resto del calendario, de los días iguales laborales, de las rutinas que se repiten? Asturias congrega tres rutas jacobeas distintas, unidas por su historia antigua, su carácter genuino y su belleza, alejadas de la masificación, y que permiten infinitas posibilidades para que, cada cual, conforme su propio peregrinar. Vengas solo, en pareja, en familia; andando o en bici. Aquí, tú eres el Camino.

 

En Asturias, prolongas un viaje colectivo que comenzó hace doce siglos, cuando el rey Alfonso II viajó por primera vez a Compostela para ver los restos del apóstol Santiago. Ahí empezó todo, en el siglo IX, con el hoy denominado Camino Primitivo. Siete etapas que suman 145 kilómetros desde Oviedo hasta Grandas de Salime (con 141,9 kilómetros si vas por la Variante de Hospitales) y que, de algún modo, todavía preservan el espíritu original.

 

Foto: Paco Currás S.L. para Turismo Asturias

Foto: Paco Currás S.L. para Turismo Asturias

 

El Camino Primitivo es el recorrido del rey, que antaño significaba un descubrimiento personal y un intercambio cultural. Es también el más apropiado para senderistas experimentados, por sus pendientes, sus laderas y sus zonas despobladas, pero a cambio regala una impresionante naturaleza agreste, aldeas agropecuarias genuinas y un patrimonio que infunde respeto por los enclaves en los que se encuentra. Tineo, cuna del chosco, un manjar chacinero, y donde se ubica el Monasterio de Obona. O Pola de Allande, donde las casas de labranza conviven con la arquitectura indiana, y Grandas de Salime, en la que te puedes acercar al el Chao Samartín y su Museo Etnográfico. Una inmersión en la belleza de lo antiguo, que se puede recorrer en 7 días en bici y 9 caminando. 

 

En 2025 se cumplen diez años desde la declaración de la Unesco de los Caminos del Norte como Patrimonio de la Humanidad, de los cuales, dos recorren Asturias: el citado Camino Primitivo, y el Camino de la Costa, el que más elogios recibe por su belleza de litoral. Del interior, pasamos al mar; del recogimiento, a los ojos bien abiertos entre playas, acantilados y villas marineras.

 

Foto: Manuel S. Calvo para Turismo Asturias

Foto: Manuel S. Calvo para Turismo Asturias

 

 

El Camino de la Costa, o Camino del Norte, recorre 280 kilómetros de los 400 que suma la costa asturiana, la mejor preservada de España. Se puede completar en 9 días de bici o en 12 caminando, aunque siempre teniendo en cuenta la planificación de cada cual. Es ideal para todo tipo de peregrinos y el que más localidades recorre: Llanes, Ribadesella/Ribeseya, Gijón/Xixón o Vegadeo… En cada una encontrarás, además de albergues, servicios e infraestructuras, un montón de motivos para detenerte, para improvisar sobre la ruta marcada: la Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración en Colombres, la playa de Cobijeru en Llanes, la Iglesia de San Salvador de Valdediós en Villaviciosa, la cueva de Tito Bustillo en Ribadesella/Ribeseya, los hórreos en Cadavedo. De nuevo, serás Camino, participando de un disfrute distinto, responsable, y que, además, puedes trazar a tu gusto, dibujando tu propio mapa, en el que integrarte.

 

Foto: Juanjo Arrojo para Turismo Asturias

Foto: Juanjo Arrojo para Turismo Asturias

 

Lo comprobarás en la tercera ruta jacobea asturiana, quizá la más desconocida: el Camino de El Salvador. Un recorrido por la montaña que comienza en León, aunque la mayor parte se realiza en Asturias, y que finaliza en Oviedo. Con vistas tan impresionantes como las del Puerto de Pajares, y con destinos tan especiales como Santa Cristina de Lena, la plaza de Requejo en Mieres del Camín o la fuente de los Llocos en Olloniego. En su vertiente espiritual o religiosa, el Camino de El Salvador propone un reto al peregrino: incorporar el “deber” de visitar, aparte de al apóstol en Santiago, al Señor en Oviedo. Esto es, la Catedral y las reliquias del Arca Santa, que el monarca Alfonso VI abrió en 1075, estableciendo otra conexión con Compostela.

 

Foto: Noé Baranda para Turismo Asturias

Foto: Noé Baranda para Turismo Asturias

 

Y por supuesto, la gastronomía, que en el Principado se convierte en una forma de ser, de participar. La fabada canónica, el pote asturiano que cambia de receta según te mueves por el mapa, el pastel de cabracho, el arroz con bugre (bogavante), la sidra con centollo en la barra de un chigre, el pitu de caleya con su salsa sustanciada durante muchas horas de guiso lento. Los vinos de Cangas del Narcea, los oricios, los frixuelos, marañuelas, carajitos y cientos de dulces con los que te relamerás en cada sitio.  La comida y la bebida no solo te servirán de avituallamiento durante el Camino, sino que te aportarán un aliento especial, por esa misma comunión colectiva, que se constata tanto en el bar de aldea como en el restaurante vanguardista.

 

 

Tres rutas, tres caminos, unidos por una forma de entender el viaje. Por una relación con la naturaleza que se prolonga a sostenibilidad, a la gastronomía, a la hospitalidad. Lo verás en la red de albergues, en servicios como los taxis o el transporte de equipajes entre etapas, o en cualquier trato con las gentes con las que te encontrarás. Ahí reside la distinción del Camino en Asturias, en ese espíritu te integrarás, escojas la ruta que escojas. Además, ahora tienes más fácil que nunca llegar, gracias a las 19 conexiones aéreas nacionales y al tren de alta velocidad.

Foto: Juan de Tury para Turismo Asturias

Foto: Juan de Tury para Turismo Asturias

 

 

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