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sábado 25|03|2017

10 claves para un buen desayuno de hotel

Texto: Federico Ruiz de Andrés  Fotos: Expreso

No todos los hoteles pueden ofrecer un desayuno buffet con mil opciones, ni es deseable que lo hagan. El número de habitaciones, la ubicación o el tipo de alojamiento condicionan y definen la primera comida del día.
desayuno
Pero hay algunas claves que todos pueden seguir para conseguir que los huéspedes disfruten de un buen desayuno, y estas no dependen solamente del presupuesto, sino de la capacidad de maniobra del alojamiento.
 
1. Un buen café
cafeResulta tremendamente complicado comenzar el día con un buen café, casi tanto como encontrarlo a bordo de una aerolínea. Bueno, en ese caso es prácticamente imposible.
Los hoteles se empeñan en ofrecer a sus clientes cafés aguados, incluso en países en donde esta bebida es seña de identidad.
En los últimos tiempos, gracias a la proliferación de las máquinas de cápsulas, algunos dan la posibilidad de hacérselo uno mismo. ‘Gracias, gracias. Ya me lo preparo yo…’. Pero esto sigue siendo insuficiente.
La comodidad o la falta de personal tampoco puede ser una excusa.
Un buen ejemplo es Paradores. En la cadena pública el café está muy bueno y se sirve primorosamente en jarras que parecen de alpaca. O bien, te lo preparas tú mismo en máquinas de cápsulas instaladas hace ya unos meses, aunque el sabor no es óptimo para los que consideramos el café una bebida de los dioses.
Alguna instalación de la Red pública permite, incluso, aceptar tu comanda de un ‘café expreso de máquina’. El personal, siempre atento y diligente, suele aceptar de buen grado preparártelo como petición exclusiva.
¿Una solución de emergencia para estas penurias tan de mañana? Sin duda el café en sobre. Nescafé lo lleva haciendo bien toda la vida y llevar unos sobrecitos en la maleta no nos cuesta nada.
 
 
2. Productos naturales
naranjasUn zumo de naranja a base de concentrado o polvos suspende automáticamente lo que podría ser un desayuno aceptable y resulta increíble que se siga sirviendo en países como España, en los que un kilo de estos cítricos raramente supera en temporada el euro. Si se cuenta con poco personal, se puede optar por un sistema en el que el huésped se lo prepare él mismo.
El catálogo de artilugios de exprimir naranjas destinados a la hostelería está repleto de buenos ejemplos. Lo mismo sirve para otros productos.
Me gustó, y sirve de ejemplo a este apartado, el modelo existente en el hotel Atalaya Park de Estepona: un inmenso y práctico mecanismo que te prepara el zumo de naranja en un santiamén.
 
 
3. Calidad antes que variedad
jamonEs preferible tener un zumo bueno que cuatro malos, y un jamón como Dios manda que siete variedades de embutidos irreconocibles. O si no, no ponerlo, que tampoco es que sea de prioridad absoluta.
Un jamón loncheado sin pedigrí atenta contra la mesa de nuestros desayunos. Aun así, son muchos los casos en los que se camufla la falta de calidad con la aportación de un aceite de oliva virgen que arrebata pasiones en el salón de desayunos.
Afrutados, de primera presión, sin filtrar… esos aceites de España, Portugal o Italia llegan a ser una tremenda excusa para que optemos por la opción hotelera del ‘alojamiento y desayuno’.
Un ejemplo que ahora recupero. El del hotel balear de Can Cera, en Palma de Mallorca.
 
 
      

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