Abre el hotel Torralbenc en Menorca

EXPRESO - 01.06.2013

Entre las monumentales Mahón y Ciudadela y a poca distancia de las mejores playas de arena de Menorca se ubica Torralbenc

TorrelbencEntre las monumentales Mahón y Ciudadela y a poca distancia de las mejores playas de arena de Menorca se ubica Torralbenc. De arquitectura tradicional y ocupando una antigua construcción agrícola, es el primer hotel de lujo de la isla a la que aporta un escenario inspirador pensado para aquellos que buscan tranquilidad con el paradisíaco Mediterráneo menorquín de fondo. 

El hotel Torralbenc, de cuatro estrellas, abre sus puertas desde mayo de 2013 en el municipio de Alaior, pueblo menorquín de color blanco y calles estrechas, ocupando las 70 hectáreas de un conjunto de edificaciones tradicionales de la isla y que han sido recuperadas para ofrecer una estancia única a los que decidan visitar Menorca.
Naturaleza, patrimonio y gastronomía son algunos de los secretos mejor guardados de la que es probablemente la más desconocida de las Baleares, que son desvelados en la estancia que propone el hotel, diseñada y pensada para los sentidos. 
Torralbenc está ubicado en  una antigua finca anteriormente destinada a la ganadería y agricultura tradicional de la isla, una estructura que se mantiene y se refuerza con su nuevo uso. Y es que, tanto por fuera como por dentro, Torralbenc ha sido concebido siguiendo las líneas del estilo menorquín en sintonía con su entorno, pero con interiores totalmente equipados para disfrutar de la naturaleza con el máximo confort.
El edificio principal, encalado en blanco, y las diferentes construcciones a su alrededor se encuentran situadas sobre una pequeña loma rodeada de viñedos y olivos desde la que se contempla un paisaje natural de ensueño con el horizonte azul del mar Mediterráneo.
Incluso, en el recinto del hotel es posible encontrar restos de un poblado talayótico, la sociedad que vivió en la Edad del Hierro en Mallorca y Menorca. 
Creado por el arquitecto Antonio Esteva, el complejo cuenta con 22 habitaciones de las cuales 5 son Dobles Albenc situadas en el edificio principal y que combinan la piedra caliza, maderas y tejidos naturales, creando espacios claros y acogedores que invitan al descanso; 5 son Dobles Superiores, ubicadas en el corazón del hotel y que permiten disfrutar de la tranquilidad y vistas despejadas desde terrazas o balcones privados y rincones llenos de encantos típicamente menorquines.
Las otras diez habitaciones, vista mar, son más espaciosas y la opción más Mediterránea para despertarse y disfrutar de vistas al mar.  Asimismo, de arquitectura singular y ocupando una zona ajardinada, se encuentra la suite Garden Cottage, que incluye un acogedor salón independiente separado del dormitorio por un pequeño patio, lo que aporta aún más privacidad a ambas estancias.
La otra suite, Pool Cottage, cuenta con una piscina que se funde con la línea del mar y representa la quintaesencia de la tranquilidad y el descanso que todos los viajeros buscan en Menorca.    
La estancia en el hotel se completa con diferentes servicios complementarios que el cliente tiene a su disposición, como una excelente oferta de ocio que propone distintas actividades, además de un área de fitness y sala de yoga, posibilidad de recibir masajes y tratamientos, o disfrutar de distintos cursos de cocina. 
Sin duda, la mejor oferta de ocio es el mar y desde el hotel el visitante encuentra fácil acceso a las playas de la zona, que están a muy poca distancia. Así, los huéspedes pueden acercarse a cualquiera de ellas tanto en bicicleta (a su disponibilidad) como en coche y disfrutar de las típicas calas de aguas límpidas, encajadas entre pinos y acantilados, que han hecho que la isla fuera declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.    
Restaurante gastronómico
Para completar la experiencia, Torralbenc cuenta con un restaurante que, en un ambiente cálido e íntimo, ofrece una cocina que recupera las raíces de la gastronomía isleña, con sabores de mar y de tierra menorquina. Con el asesoramiento del joven chef Paco Morales, distinguido con una estrella Michelin, ofrece una cocina basada en productos locales y recetas tradicionales de la isla, pero jugando con las nuevas técnicas culinarias.
Está situado en el antiguo edificio destinado al almacenaje de la cosecha y las barricas de vino, en un espacio al aire libre con vistas a los jardines y el mar.  Los momentos especiales Las celebraciones forman parte de la cultura mediterránea y Torralbenc, gracias a la herencia de civilizaciones tan diversas, dispone de lugares únicos donde organizar momentos excepcionales.
Así, ‘las eras’, destinadas en su época a usos agrícolas, son dos grandes plataformas circulares que se presentan como el escenario perfecto para comidas, cenas y eventos de todo tipo. De carácter aún más especial si cabe, Torralbenc cuenta con una pequeña capilla, que combina el encalado con la piedra caliza situada frente a los jardines, en el corazón del edificio principal.
Un lugar cargado de encanto, sencillo y elegante para enlaces íntimos.  Por su parte, ‘La cueva de la higuera’, un espacio que las antiguas civilizaciones que poblaron la isla utilizaron para inundar de magia sus noches en rituales de comunión con la naturaleza-, acoge ahora una zona donde degustar el rojo vino de la tierra, celebrar cenas, o disfrutar de un concierto privado. 
Con motivo de su inauguración, Torralbenc ofrece una tarifa especial de apertura desde 165 euros la habitación. 
Expreso. Redacción. A.R

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