EUROPA
 
viernes 20|10|2017

Una escapada en moto por la Ruta Vía de la Plata, de Gijón a Zamora

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa y Pilar Alonso Canto
La de la Plata es una de las Vías más conocidas, por su antigüedad y por su plena vigencia, de cuantas cruzan España. Lo hace de Sur a Norte y siempre cerca de Portugal, y basándose en ella nació la Red de Cooperación de Ciudades Ruta Vía de la Plata
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En esta ocasión recorremos de Norte a Sur su tramo más septentrional, desde Gijón a Zamora, comenzando en las cuencas verdes más inextricables, alcanzando cumbres míticas, atravesando la montaña asturiana hasta la cuenca del Bernesga, alcanzando el río Duero.
Y, armados de Pasaporte y Moto vía Card, lo hacemos sobre dos ruedas, porque en moto es una de las maneras más espectaculares de disfrutar de esta Ruta Vía de la Plata y su impresionante patrimonio natural, arquitectónico y etnográfico. Y no importa si no tienes moto o nunca has subido a una, en la Guía Práctica te contamos por qué.

Camelias y carnavales, un invierno a todo color en Galicia

Texto: Federico Ruiz de Andrés;  Fotos: Turismo de Galicia y Área Santiago Turismo

Dicen que en Santiago la lluvia es arte –y lo es-, pero eso no significa que la capital compostelana ni el resto de tierras gallegas luzcan en invierno lluviosas y grises. Ni mucho menos. Ya lo escribía hace un siglo el gran Federico García Lorca en sus Seis poemas gallegos:
          ‘Chove en Santiago/meu doce amor./Camelia branca do ar/brila entebrecido o sol.’
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El invierno es precisamente una de las estaciones más coloridas en Galicia, porque es ahora cuando florecen las elegantes camelias y se celebran las fiestas de Carnaval, que aquí llaman Entroido y son una auténtica explosión de tradición y color. Unas y otras salpican toda la Comunidad Autónoma, pero hoy te invitamos a descubrirlas a pocos kilómetros de Santiago. Un aperitivo para muchos otros viajes.

Tierras de Pontevedra, donde las piedras cuentan historias

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso

A diferencia de otras capitales gallegas, que cuentan con emblemáticos faros, murallas o catedrales, Pontevedra no hace alarde excesivo de sus encantos, parece que quisiera reservarse únicamente a los viajeros suficientemente curiosos.
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Podría presumir la capital de las Rías Baixas de ser el centro neurálgico de una de las comarcas más sorprendentes de toda España, Terras de Pontevedra. Pero no hace falta, porque aquí hablan las piedras: las de sus plazas, sus petroglifos o las de los hórreos que miran al mar.
 


Arqueogastronomía en Vimianzo, sabores de antaño en la costa de Galicia

Texto y fotos: Julia Peñas del Caz y José Luis Alonso

Yo sí me he preguntado alguna vez por el sabor de los guisos de mis antepasados, pero no los de mi bisabuela o tatarabuela, porque esos seguro que los he catado en más de una ocasión y hasta yo misma los habré cocinado gracias al gusto y curiosidad de las mujeres de mi familia por la cocina.
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Gustar de los pucheros de mis ancestros vacceos, en mi caso, sería todo un lujo. Algo que sí  han conseguido en Vimianzo, en la gallega Costa da Morte (A Coruña), con los suyos, castreños en la Edad del Hierro y más tarde medievales. Todo gracias a la Arqueogastronomía. 

Un viaje en el tiempo por los bosques mágicos de Serbia

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso

El parque natural de Šargan – Mokra Gora, a unos doscientos kilómetros al suroeste de Belgrado, se ubica en una de las regiones montañosas más atractivas de Serbia. Sus bosques infinitos son desde siempre patria de urogallos, nutrias y osos pardos.
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Pero en la última década, gracias la reapertura del mítico ferrocarril Sargan 8, el más estrecho de Europa; y al cineasta Emir Kusturica, que ha materializado sus sueños en esta tierra de abetos y manantiales; la región ofrece al viajero un inolvidable viaje en el tiempo.
 

Melilla, una escapada a la mejor luz de África sin salir de España

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso y Federico Ruiz de Andrés

Los que amamos a Melilla estamos hartos de verla sesgada entre rejas fronterizas, en recurrentes reportajes de investigación que pasan por aquí sin detenerse a descubrir sus encantos tranquilos, ni ese saborcillo multicultural que ha asumido como seña de identidad. Sin charlar con sus gentes acogedoras como pocas.
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Decían antiguamente, cuando las comunicaciones resultaban caras y escasas, que a Melilla llegaba uno llorando y se iba también llorando. Nos propusimos contrastar el dicho, y desde entonces volvemos a menudo. Porque han de saber que esta ciudad entrañable, seductora y luminosa, engancha. Con esta luz intensa que solo hay en África, pero sin salir de España. Un lujo.