ÁFRICA
 
martes 23|05|2017

Ciudad del Cabo (III) El Jardín de la Compañía y gira al "rincón francés"

Tras las primeras impresiones en Ciudad del Cabo y la Ruta de Buena Esperanza, vamos con la tercera etapa de nuestro viaje por Sudáfrica.

Los Jardines de la Compañía, cuyo origen se remonta a 1652, nacieron como huerto para poder abastecer a la flota de frutas y verduras frescas. Este parque, situado en el centro de la ciudad, rebosa actividad a todas horas. Es un lugar de paso para los habitantes de Cape Town, donde siempre se encuentran grupos de estudiantes, de turistas, lectores, paseantes, artistas callejeros...

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Ciudad del Cabo (II).- Ruta de Buena Esperanza

Después de unas primeras horas de hallazgos apasionantes, la verdad, una cena relajada con sabor a dos mares en el puerto, sonaba bien. Primera sorpresa, un establecimiento con nombre español, Restaurante Vista Marina, que se autodefine de estilo mediterráneo. Después fueron llegando las emociones. De entrante, gambas, con una envoltura parecida a patatas paja moldeadas, sobre cama de hortalizas. El plato principal también fue de mar, filetes de pescado con una salsa de almejas y vegetales. De postre, una exquisita 'tarta de almendra caliente', servida con helado de nata. Aprovechando el momento de felicitar al cocinero, Wesley Papier, nos interesamos por la receta del pastel. Él lo clasificó dentro de las Sponge cake y amablemente enumeró los ingredientes (seguramente los especialistas le sacan partido): sirope, mantequilla, azúcar, huevos, almendra tostada en láminas, y harina; horno a 160 ºC durante 45 ó 50 minutos. La que nos sirvieron estaba hecha en moldes individuales. ¡Buenísima!. Y casi nos olvidamos del vino. Pasando de maridajes de libro, nos apuntamos a un tinto que resultó un gran acierto: Kanonkop Kadette del 2015, graduación alcohólica 14 %, casta pinotage. ¡Ah!, y con tapón de corcho. Buen comienzo para los sentidos. Una cena para repetir que, además, tiene sorpresa; sólo diremos que la mesa tiene escalera en un extremo.

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Ciudad del Cabo (I), primeras impresiones

La llegada a Ciudad del Cabo a través de su aeropuerto internacional proporciona ya valiosas imágenes, ricas en colorido e información urbanística. La N2, por la que apuramos rápidamente los 20 kilómetros que nos separan del centro, atraviesa una zona industrial y los barrios marginales de Nyanga, creado hace unos cincuenta años para descongestionar Langa, y Manenberg, que da nombre a un revelador documental sobre la dramática lucha por la supervivencia y el resurgimiento después del apartheid, antes de bordear por el Sur el residencial de Pinelands, la ciudad jardín diseñada hace casi un siglo siguiendo los criterios de Ebenezer Howard. De los primeros, se ven sobre todo las nuevas casitas de colores y limpia arquitectura, alineadas a lo largo de la autopista como primer paso de la renovación habitacional; por detrás se extienden las barracas. Al fondo y hacia la izquierda, siempre la silueta de Table Mountain, que ya nos acompañará hasta nuestra partida. Es la referencia en esta magnífica urbe multirracial.

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Túnez, una escapada refrescante por la ciudad y la Ruta del Agua

Bien comunicada, tranquila, exótica y, sobre todo, acogedora, la capital de Túnez es el destino soñado para quienes gustan del ritmo urbanita combinado con una escapada relajante. En este caso a la cercana Ruta del Agua.

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Así que, para quienes no la conozcan todavía o quieran un programa para disfrutarla al máximo, ahí va una escapada de cuatro días en Túnez. Muy buen viaje.

Una escapada de aventura por los desiertos de Túnez

Si te apetece vivir una aventura increíble en el desierto, emular a grandes viajeros de los siglos XIX y XX como Lawrence de Arabia, huir del mundanal ruido para encontrarte contigo mismo, o simplemente llenar tu muro de Facebook de fotos que causarán envidia; pero, al mismo tiempo, te gustan los viajes seguros y tranquilos en los que nada falla… Túnez es tu destino.

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Este país, cuyo mayor valor es la hospitalidad de sus gentes, guarda mil y un desiertos. No solo las clásicas dunas del Sahara, mar de arena que ellos llaman erg; también desiertos de rocas (reg) e incluso desiertos de sal (chott). Y todos están ahora en un momento idóneo para visitarlos, sin aglomeraciones de turistas; perfectos para una aventura inolvidable.