CON FIRMA
 
lunes 26|02|2018

Encantado de México

Alberto Bosque Coello
Acabo de llegar de un viaje de trabajo por la capital mexicana, y vengo sorprendido y maravillado con algunas cosas, que me gustaría compartir.
En primer lugar, lo agradable que es ser extranjero en un lugar en donde no te sientes como tal. No ya por el idioma, sino también por la cercanía y hasta el cariño con el que todos te tratan. 
Es también un lugar en donde es un placer trabajar en turismo. Siempre he sido un defensor de las relaciones humanas en cualquier sector, y más en el turístico. Soy firme defensor de la relación personal en cualquier transacción turística, por encima del inexorable avance de las nuevas tecnologías y la deshumanización a la hora de contratar cualquier servicio. México es un país en el que las agencias acaparan la inmensa mayoría de la contratación turística. Cuando un mexicano viaja, muy probablemente acude a un agente profesional, que a su vez, acude a un operador turístico.
Y esto me hace reflexionar: ¿Por qué son aún tan fuertes las agencias de viaje y los operadores en México?

Fax por Internet: una herramienta al servicio del turismo

Francisco González, director de ventas de InterFax
Las nuevas tecnologías han propiciado un giro de 180º en la industria turística: hoteles, restaurantes, empresas de servicios, intermediarios, touroperadores y agencias de viajes operan ahora bajo unas nuevas reglas del juego que determinan la relación entre los agentes y sus clientes.
En efecto, la industria turística está asistiendo a una auténtica revolución: hoy en día es el viajero quien lleva la voz cantante, pues las TICs le permiten tener la sartén por el mango y saltarse en ocasiones la intervención de terceros, nuevo estado al que el sector entero debe adaptarse y esgrimir valor añadido como alternativa y vía de supervivencia.
Aún así, el turismo sigue teniendo unas particularidades específicas, pues sus procesos deben documentarse, a fin de contar con pruebas de reserva; de ahí que tecnologías como el fax no sólo no hayan caído en desuso, sino que siguen teniendo considerable éxito y penetración.
Efectivamente, los agentes turísticos hacen en sus operaciones diarias un gran uso del fax. Sin ir más lejos, los touroperadores promocionan sus ofertas enviando comunicaciones masivas a las agencias de viajes, y los sistemas de reservas generan miles de faxes automáticamente.

Amorgós (Grecia), la cíclada más oriental

Pilar Alonso y Manuel Bustabad
Ya de regreso en nuestra base de Galicia, con la retina colmada de amapolas y caléndulas, de casitas blancas y santuarios inalcanzables; presente aún en las papilas el pan y el licor de guinda del atrio de la ermita, los quesos y los buñuelos almibarados; con el tímpano impreso de violín y laúd de las animadas noches griegas y de las campanas tañidas por curas y sacristanes; prendidos todavía en la pituitaria el ouzo y la canela, los geranios y los jazmines; con tantas evocaciones de esa cordillera flotante, esa insólita isla llamada Amorgós, patria de Simónides, meta de desterrados por los emperadores y famosa algún día por sus finos lienzos; poniendo en orden tantas impresiones de pocos días, no queremos demorar ni uno más nuestro reconocimiento a toda la organización de YPERIA 2011.
Lo personalizamos, de una parte, en la activa y polifacética Irene Giannakopoulos, lo mismo sorprendida preparando esquejes de plantas en el jardín que empuñando el micrófono para los discursos y las presentaciones de invitados, o en una clase magistral de cocina; la anfitriona perfecta, manejando los tiempos con precisión, y de otra en el entrañable y eficaz Manolis Lignos, el coordinador del congreso, periodista, experto guía y gran bailarín, conocedor tanto de plantas aromáticas y medicinales como del santoral y la liturgia de los monasterios; magnífico relaciones públicas, pendiente de todo y de todos.


Objetivo cumplido: 6 semanas en el Camino

Johanna Mayrhofer, El Camino - Planeta Animal
Si los animales pudiesen hablar y alguien les preguntase qué ha sido lo mejor de la experiencia que acaban de vivir, quizás también dirían: ‘lo bien que se comportaron los humanos’, los muchos achuchones y chuches que han conseguido; la libertad de poder correr por el campo libremente siempre y cuando su seguridad lo permitía. Los burritos y los caballos recordarían los buenos campos llenos de pasto jugoso que les buscamos, los bocatas y las manzanas compartidas y los perros sobre todo, el cariño y la compañía.
Lo adivino por la forma en la que nos saludaban cada mañana cuando por fin encontrábamos el valor de abandonar el calor del saco de dormir para enfrentarnos a otro día, Feodor, el caballo, rubio guapísimo y muy señor; Félix, el poni más travieso y simpático; Moreno, el burro más bueno del mundo y peregrino con mucha experiencia; Linda, la burrita guapa que se portó como una campeona; todos esperando su trocito de pan, ración especial de cada mañana, y los perros impacientes ya con ganas de salir de la tienda, con excepción de Alfi, a quien no le gusta madrugar! 

A la salud de Seve

Ana Bustabad, periodista
El hombre del Tiempo ya lo intuía: ‘mañana amanecerá nublado, bajarán las temperaturas en toda España’. No sé cómo se habrá levantado hoy Cantabria, esa tierra fecunda y acogedora donde deja tantos amigos. No quiero saberlo, porque sospecho una imagen lánguida, desolada. En Valladolid, desde donde Expreso sale cada día al mundo, el cielo se ha vestido también de gris y de agua para llorar a Seve.
El mundo es esta mañana un poco más inhóspito porque se nos ha ido un gran deportista, un gran hombre. Severiano Ballesteros se lleva en su último viaje una mochila cargadita de trofeos, pero sobre todo parte con el cariño y el respeto de cuantos lo conocieron y de los millones que lo admiramos.
Seguramente suenen a ejercicio presuntuoso estas cuatro líneas de alguien que no tuvo el honor de conocerlo. Nunca pude coincidir con él, ni saber más que lo que los compañeros de la prensa deportiva y generalista publicaron en tantas páginas de éxitos.

Marrakech, a eso le llamo yo flechazo

Ana Bustabad, periodista
Es lo que tienen los viajes, que siempre guardan sorpresas.
Era viernes, y tenía que haber estado desde primera hora en Marrakech, pero una conexión perdida hizo que llegase sólo a tiempo de ponerme guapa para la cena. El resto del día lo pasé sin salir del aeropuerto de Casablanca -Casa, como le llaman los marroquíes-.
Había madrugado mucho, pero está visto que dios no ayuda en cuestión de vuelos. Un par de retrasos encadenados provocaron que saliéramos tarde de Barajas, haciendo inútil mi carrera hasta la puerta de embarque 5 de la terminal de vuelos domésticos de Casa.
El siguiente vuelo a la ciudad roja, a las cinco, informaban las pantallas. Tras diecisiete gestiones ante otros tantos mostradores, conseguí una plaza. Sólo quedaba esperar. Menos mal que llevo dos libros, pensé. Pero el destino me deparaba un flechazo.