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domingo 30|04|2017

Túnez, un destino seguro. Cartas a Chihab, guía ocasional (II)

Manolo Bustabad Rapa, periodista

Amigo Chihab:

En mi carta anterior te hablaba de la rueda de prensa de la ministra. La verdad, nunca entendí la oportunidad de aquella cita. Desde mi punto de vista debería haber comparecido en la última jornada, entonces sí tendríamos preguntas y dudas respecto a las vivencias de esos días. Pero, bueno, vayamos a nuestro recorrido.
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Me gustó el Museo del Bardo (antiguo Museo Alaui, desde 1888), primero como continente: ese magnífico Palacio de los beys de Túnez, yuxtaposición de la tradición morisca y del estilo italiano, del siglo XIX, que con su claustro, sus maderas doradas y pintadas, azulejos policromados, estucos..., ya merece la visita; y después el contenido: nos recibe ya en el gran vestíbulo el monumental mosaico del triunfo de Neptuno, como aperitivo de lo que constituye su principal activo, la mayor colección de mosaicos romanos del mundo. Un interesante patrimonio de inexcusable cita para los viajeros y una joya para los estudiosos. La escasa hora y veinte que le dedicamos sólo da para ponernos los dientes largos y, por supuesto, anotarlo para próximas incursiones, sin reloj.

Túnez, un destino seguro. Cartas a Chihab, guía ocasional (I)

Manolo Bustabad Rapa, periodista

Estimado Chihab:

Desde que estuvimos en Túnez, los últimos días de mayo, pasaron muchas cosas. Fueron aquellas unas jornadas de agenda apretada y prolongados desplazamientos en ómnibus y 4x4. Una semana antes se había celebrado el Festival Internacional de Cartago, de música y cine, y justo el día de nuestra llegada terminaba el encuentro de peregrinos de todo el orbe en Ghriba. Es ésta una convivencia pacífica de larga tradición entre judíos y árabes, para visitar la famosa sinagoga que, según la leyenda (una de ellas), fue construida con piedras procedentes de la primera destrucción del Templo de Jerusalén.
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Ya sé que todo esto no tiene que ver con nuestra visita, de hecho ni nos lo contaste, yo lo sabía por Expreso y lo releí ya de regreso a España. Si te lo comento es porque me parece importante, en estos días en que pasan muchas cosas en nuestro entorno, resaltar la normalidad de tu país, que sigue celebrando sus festivales (por cierto el otro, el Festival de Cine de Cartago, tendrá lugar del 26 de octubre al 5 de noviembre) y acercamientos multiculturales que vienen de siglos, aunque empiecen ahora a ser noticia.

Túnez te espera, seguro

Manolo Bustabad Rapa, periodista

Estamos hartos de oír el mismo argumento una y otra vez: el turismo se retrae en el Magreb por problemas de seguridad y se desvía a otros destinos bañados por el mismo mar. Lo único verdadero es que el número de viajeros a esa zona ha disminuido, pero el argumento es falso, al menos en lo que respecta a un Túnez que es prolongación de Europa en África, como se refleja en el día a día.

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Y lo es no sólo por la historia común, de la que pervive con fuerza la arquitectura romana asentada con frecuencia sobre huellas fenicias; ni siquiera por la cultura, que tantas cosas comparte con la española, en sus cultivos, artesanía o actividad pesquera, que determinan una alimentación tan nuestra, y en la actividad vespertina con sillas de enea y tertulia en los umbrales; sino por la mentalidad abierta de sus gentes y por los logros de una sociedad que ha sabido entender el principio indispensable para constituir un sistema político moderno y estable: algo tan básico como la separación entre Religión y Estado, entre pecado y delito.


Planear un viaje de enoturismo: gozosos momentos de esperanzada y deseosa anticipación

Alfredo Selas, sumiller

olfato¿Por qué no un viaje a los territorios del vino, que en esta piel de toro, de norte a sur y de levante a poniente son una delicia para recorrer, dejarse embaucar por su magia y disfrutar de su increíble variedad y riqueza de vinos? Territorio de vinos, naturaleza exultante, vino y gastronomía; arte. Estos son los ingredientes del enoturismo; y en España se dan en demasía, ¿qué más podemos pedir para atraer a esas personas que gustan de viajar para experimentar, deseosas de vivir experiencias que regalen sus sentidos?

Yo soy una de esas personas. Junto a los míos, me veo planeando realizar un viaje para descongestionarnos y concedernos dosis de placer sensorial, regalo a nuestros sentidos. ¿Tenemos claro dónde queremos ir? ¿Es en esta ocasión la orilla del mar la mejor opción? Y, lo que es más importante, ¿cuánto de emociones, de encanto sensorial, de horizontes para otear en compañía, de copas de vino para soñar se me ofrecen? 
Una experiencia de un día o un viaje programado donde el descubrimiento de paisajes amables (allá donde medra la vid el clima siempre es muy agradecido) son fuente inagotable de experiencias enoturistas, de encuentro de emociones compartidas.

No busquen las siete diferencias, solo hay una

Ana Bustabad Alonso, periodista

Ahí van unas cuantas ciudades de la Península Ibérica, sobre las que les propongo un pequeño juego:

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Lisboa: capital portuguesa, más de un millón de habitantes en el área metropolitana y miles de turistas anuales. La semana pasada, sin ir más lejos, era casi imposible encontrar alojamiento aquí, saturada de viajeros gastronómicos y aficionados al fútbol.