DESCUBRE
 
domingo 22|04|2018

Túnez: descubre una nueva realidad a través de sus secretos

Texto: Hugo Fraile/RV Edipress Fotos: Miguel Muñoz/RV Edipress
Porque Túnez no es solo sol y playa. Porque no es solo té de menta con piñones en las aguas del Mediterráneo. Un pensamiento demasiado generalizado que con solo pasar tres días en el país te cambia de forma íntegra.
La realidad política ha cambiado, ya puedes hablar de cualquier vertiente política, que para eso están los 94 partidos políticos para apoyar esa postura. Ya puedes andar por Túnez capital, por Hammamet o por Kairouan a las dos de la mañana y encontrar gente por la calle, animación y ‘buen rollo’, como dicen los jóvenes hoy en día ya que el toque de queda no existe, la represión policial tampoco. Solo emoción, solo esperanza, solo que las elecciones, atrasadas hasta el próximo mes de octubre, lleguen cuanto antes para que pueda haber democracia.
Y no es solo playa, sol, salir por las noches, y dormir ‘a las tantas’. Para eso ya están Canarias o Baleares. Vamos a realizar un repaso por las ciudades más turísticas de la costa nordeste tunecina, pero también por las de la estepa del país.
Aquí van consejos, secretos y otras vicisitudes de un mundo totalmente original para el español que no conoce un país musulmán:
Cartago y los orígenes de Túnez
En cuanto llegas al aeropuerto de Túnez capital a bordo de un moderno avión de Tunisair, compañía aliada de, entre otras, Iberia, observas que el carácter del tunecino ha cambiado.
Cuando antes se miraba mal al periodista que enseñaba su pasaporte en la garita de la policía tunecina, ahora se convierte en una sonrisa sincera y en una pregunta esperanzadora: ‘¿Viene a hacer un reportaje turístico del país?, no se olvide visitar El Jem, Kairouan, Touzeur….’. La libertad, dicen unos, el carácter tunecino, decimos otros.
Visita obligada es la catedral de San Luis de Cartago, un edificio de culto cristiano construida en 1810 en honor de Luis IX y que actualmente se utiliza para eventos culturales como la exposición de arte vanguardista de Túnez, entre otras.
Al lado de este edificio podemos encontrar el conocido Museo Nacional de Cartago, con vestigios auténticos de esta civilización, como las termas del emperador Constantino, cuna de la Túnez actual, que fue arrasada en las guerras púnicas por los romanos y que, a parte de este legado histórico sin igual, podremos contemplar una de las vistas más impresionantes de las costas de Sidi Bou Said y del golfo de Hammamet.
Aunque para vistas, mejor adentrarse en Sidi Bou Said, famosísima por sus casas que mezclan tintes mediterráneos con aspectos árabes en su constitución, de color blanco radiante y balcones o puertas azulonas, que confieren a sus cafés y a sus puestos de souvenirs un aspecto limpio y puro.
Por supuesto, dejarse llevar por los mil y un objetos decorativos que se pueden comprar en sus bazares es lícito, pero no hay que dejar pasar la oportunidad de adentrarse más en estos puestos.
Si preguntas por sus terrazas, podrás subir por escaleras serpentinas y escondidas hasta éstas, y admirar una vista sin igual mientras tomas una ‘Sisha’ o pipa con tabaco de fresa o menta. Un secreto que no todo el mundo conoce.  
Si visitas Nabeul, la ciudad administrativa de Cabo Bueno, situada a diez kilómetros al norte de Hammamet, entre resorts turísticos y discotecas, se encuentra la tienda de Hatem, artista conocido por todo Túnez, y por parte de fuera de él, que hace vasijas, alforjas y demás elementos decorativos artesanalmente y ‘a mano’. Más de 1.000 de estas piezas puede realizar este artista en un día.
Piezas como la llamada ‘Jamsa’ o ‘Mano de Fátima’ en honor a la hija del profeta Mahoma, un símbolo con forma de mano que en el mundo árabe se utiliza como talismán para protegerse de la desgracia en general, y del mal de ojo en particular.
Nabeul es una ciudad anclada en el pasado, pero desde la buena acepción de la frase, ya que puedes encontrar una medina tradicional, de las más antiguas del país en el que puedes comprar cualquier producto típico de la cocina o el baño árabes, desde especias como la harissa o la paprika para los paladares más exigentes, hasta las flores de naranjo, ideales para las aguas de baño y perfumes.