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jueves 25|05|2017

10 hoteles a pie de playa para hartarte de arena por pocos euros

Texto: Federico Ruiz de Andrés    Fotos: webs de los hoteles
Ninguno tiene 5 estrellas, ni figura en las listas de los hoteles más trendy. En la mayoría de los casos necesitan de alguna que otra reforma, su decoración está desfasada, son difíciles de encontrar en los buscadores de reservas y más de uno carece de wi-fi o servicio de habitaciones.
Pero estos pequeños hoteles comparten un precio fantástico, una arquitectura agradable –a veces excelente-, un servicio atento que te hace sentir como en casa, y están en primerísima línea de algunas de las playas más bonitas y tranquilas de la Península Ibérica.

Posada La Pascasia, encanto rural con mucho estilo en Puebla de Sanabria

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés y Manolo Bustabad Rapa

Hay alojamientos que merecen por sí mismos un viaje, aunque el destino no sea atractivo a primera vista. Este no es el caso. La Posada La Pascasia, además de ser un alojamiento con mucho estilo, nos recibe en el cogollo de una de las villas más bonitas de España, Puebla de Sanabria, en la provincia de Zamora.
 
Distinguida con la marca de calidad Posadas Reales de Castilla y León, La Pascasia recibe a sus huéspedes a media cuesta del casco viejo. El zaguán, con huellas de siglos, da paso a una pequeña recepción que sorprende por su colorido y deja adivinar la excelente rehabilitación del edificio. Aquí y allá, algunas piezas de diseño vanguardista contrastan con los robustos muros de piedra.

Antequera, un alto sabroso en el nuevo camino de Paradores

Texto: Ana Bustabad; Fotos: Federico Ruiz y Costa del Sol/José Hidalgo

En el interior auténtico de Andalucía, el Parador de Antequera ha sido siempre una de las paradas más sabrosas de camino a la costa. Desde hace un par de años, además, es un alojamiento ecoenergético que atrapa el sol malagueño y lo convierte en motor de una cocina que mantiene y mejora los sabores de toda la vida.
Es este precisamente uno de los mejores ejemplos de las rehabilitaciones que Paradores está llevando a cabo en su red. El blanco limpio de sus exteriores, incluida la moderna celosía que enmascara las zonas menos nobles, se cuela hasta la cocina, conformando espacios tan luminosos como el restaurante La Vega, un espectáculo de lámparas cónicas que se pierde hasta el infinito o, más bien, hasta la interminable cristalera que circunda la sala.


St Regis Mardavall, el hotel más blanco del mundo

Texto y fotografías: Federico Ruiz de Andrés y Ana Bustabad Alonso

La primera vez que estuve en el St. Regis Mardavall Mallorca Resort, uno de los hoteles más confortablemente lujosos que conozco, me preguntaron qué me había parecido. Y contesté enseguida: me ha encantado, es completamente blanco.
Pocos meses después tuve la suerte de volver a Mallorca para comprobar con asombro que, ni su planta mediterránea, de colores terrosos, ni su mobiliario neutro, ni su carpintería de madera oscura se ajustaban con la descripción mental que me había formado del hotel.
¿Entonces? Cualquiera que pase dos días en el Mardavall traerá en su retina la luz clara que se cuela por todas partes; su refrescante tapicería en colores crudos; las flores que salpican aquí y allí el hotel: orquídeas, liliums, calas… todas completamente blancas.
Situado al suroeste de la ciudad de Palma de Mallorca, apenas diez minutos en coche, en Portal Nous, Calviá, el St. Regis Mardavall capta toda la luz que llega del Mediterráneo antes de que se pierda entre los pliegues de la Tramuntana.

Barcelona City, el Novotel más emblemático en pleno Distrito 22@

Texto: Ana Bustabad Alonso; Fotos: A.B. y Novotel

Desde la ventana de mi habitación se ve un gigantesco ‘pepinillo’ de cristal. Se trata de la Torre Agbar, una de las imágenes con las que Barcelona da la vuelta al mundo, y símbolo del Distrito 22@. Detrás, se deja ver la otra imagen más conocida de la ciudad, la Sagrada Familia; el mar, a la izquierda, y la catedral, a lo lejos; la Barcelona toda sin moverse de la cama.
Estoy en la planta 14 del nuevo Novotel Barcelona City, en una zona que era hasta hace poco sede del tejido industrial más característico de la capital catalana: textil, impresión de textil… Todavía se pueden ver muchos edificios de ladrillo visto, antiguas fábricas llenas de personalidad que los arquitectos integran en las nuevas construcciones.