CALLEJEANDO
 
jueves 25|05|2017

Piérdete por la sensual Valencia modernista

Texto: Ana Bustabad Alonso; Fotos: Federico Ruiz de Andrés

Primero fueron los arrozales y las naranjas, las Fallas y la paella; hasta que en 2002 Santiago Calatrava transformó la capital valenciana en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Desde entonces, la imagen de Valencia se asocia inevitablemente a la arquitectura de vanguardia y a los eventos náuticos más importantes del mundo, como la Copa América.
Pero, más allá de los tópicos, de los de antes y de los de ahora, la ciudad del Turia esconde muchas Valencias diferentes, mil viajes para conocer todas sus caras. Transgresora, cosmopolita, amante de sus tradiciones, divertida, siempre sorprendente. Hoy te llevamos a un viaje en el tiempo por la Valencia Modernista.

La ruta del Hereje, un viaje a la Valladolid de Delibes

Texto: Diego Mediavilla Reguero Fotos: José Luis Alonso Acebes

De todos los itinerarios que ofrece la ciudad española de Valladolid, sin duda, la más fascinante para conocer su centro histórico es la Ruta del Hereje. Un recorrido por los lugares exactos donde transcurre la novela del maestro Miguel Delibes.
El atractivo de la ruta no está sólo en localizar los escenarios de la novela, sino en hacer un auténtico viaje en el tiempo, cinco siglos atrás, para sumergirnos en la que, a mediados del siglo XVI, era una de las ciudades más importantes del mundo.

Poco más de dos horas en Managua

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés y Ana Bustabad Alonso

‘Managua no tiene más que un par de horas’, que diría nuestro amigo Tim, periodista norteamericano. Él, sin embargo, se enamoró de este país ‘que tiene mucho más’. Tanto, que se quedó a vivir en Nicaragua hace una década y ya se siente ‘más nica que gringo’.
Es verdad, Managua no reúne los atractivos que espera encontrar el viajero en la capital de un país como este, el más extenso de Centromérica. No tiene el encanto colonial de Granada o León, ni los magníficos hoteles de la costa pacífica o los paisajes casi inexplorados del Caribe. Pero antes de juzgar a esta ciudad deslabazada, punto de entrada y salida para el resto de Nicaragua, merece que le dediques al menos esas dos horas. Si las tienes, no te quedes en el hotel pensando que no encontrarás nada que ver.


Un fin de semana en León, capital del Viejo Reino

Texto y fotos: Luis D. Martínez Álvarez

 
‘En argen, león, contemplo
Fuerte, purpúreo, triunfal,
de veinte santos exemplo
Donde efta el único Templo
Real y Sacerdotal
 
Tuvo veinti quatro Reyes,
Antes que Castilla leyes;
Hizo el fuero fin querellas;
Libertó las cien donzellas
de las infernales Greyes.’
 
Quintillas
‘Glorias anónimas de la Ciudad’
 
Este año León está de celebración, 1100 años desde que García I trasladara la capital de su reino a León allá por el 910. Y es que los leoneses llevamos muy dentro nuestro Reino, orgullos de eso: de ser leoneses.
Si me permites, amigo lector, déjame organizarte un fin de semana en mi ciudad que, como dice esa página de facebook: ‘Yo no elegí nacer en León, simplemente tuve suerte’.

Cuando el viajero llega a León lo primero que se encuentra es a un Guzmán el Bueno desafiante y arrogante, señalando desde su pedestal, que quien no esté a gusto en León por ahí se va a la estación. León es así, te gusta o no te gusta, blanco o negro, frío en invierno, fresco en verano.

La Habana Vieja que ellos me enseñaron a amar

Texto: Federico Ruiz de Andrés; Fotos: Ana Bustabad Alonso

Camilo es alto y algo desgarbado. Pero lo tuvo que ser más cuando sintió en sus carnes el orgullo de la vanguardia hace cincuenta y tres años. Tez morena, desdentado y pelo cano, recortado. De mirada perdida en la infinidad grisácea que se muestra ante nosotros en el Malecón. Una cicatriz cae de pómulo hacia boca emprendiendo una carrera que venció quien más vida dio a la bondad.
vista de La Habana Vieja desde el fuerte del Morro
En pleno golfo de México, con una temperatura ambiente que se asemeja a la que todos llevamos dentro, Camilo siente hoy la responsabilidad de mostrarme la realidad de La Habana, una ciudad que muestra su fortaleza y vitalidad pese a un entorno lúgubre de dureza infinita.