CALLEJEANDO
 
miércoles 29|03|2017

Ciutadella, una ruta por la Menorca señorial

Texto y fotos: Manolo Bustabad y Pilar Alonso Canto

Llegamos temprano para descubrir Ciutadella, la ciudad señorial por antonomasia de Menorca. Tras la travesía del Port d’Alcúdia al port de Ciutadella a bordo del Ramón Llull, nos espera una agradable ruta a pie por su casco antiguo de calles apretadas y estrechas.
El muelle de atraque está en la ribera norte, así que, atravesando las obras de rehabilitación del barrio de Dalt sa Quintana, donde pacen gallos y gallinas como en un corral, bajamos la Costa, cruzamos por el puente y subimos la Baixada de Capllonc, desde cuya cima se ve todo el puerto, para llegar al Ayuntamiento, en cuyos bajos se ubica la Oficina Municipal de Turismo, CITUR, donde nos aguarda Soledad Navarro para guiarnos en la ciudad.

Cogeces del Monte sorprende

Texto y fotos: Manolo Bustabad

Sí, Cogeces del Monte sorprende porque no es más (ni menos) que un pequeño pueblecito del Páramo vallisoletano1 que, en el último siglo, ha perdido casi la mitad de su población de los más de 1.400 que tenía entre 1912 y 1920.
Sorprende el despliegue de actividades socioculturales, pocas veces visto en una comunidad de sólo ochocientos moradores, plenamente rural. Porque Cogeces sigue siendo básicamente agrícola, con sus cultivos de cereales y viñedos en el páramo y huertos en los valles.

Música, arte y mucho ambiente en las calles de la intensa Dublín

Texto y fotos: Marina Ruiz González

Callejeando por Dublín, envuelta en ese aire misterioso y mágico que desprenden sus piedras, es inevitable que te venga a la cabeza la música de U2, o las melodías celtas de The Coors; y no puedes dejar de recordar las imágenes literarias de Oscar Wilde o James Joyce, iconos indisociables de esta ciudad intensa.
Las diferentes civilizaciones han dejado una huella profunda en las calles de la capital, en cada rincón de esta Irlanda que a lo largo de su historia ha recibido las invasiones celtas, la ocupación de los vikingos, y la más reciente colonización de los protestantes ingleses, hasta convertir a Dublín en lo que es actualmente, una de las ciudades con más cultura, más música y más ambiente de toda Europa.


Piérdete por la sensual Valencia modernista

Texto: Ana Bustabad Alonso; Fotos: Federico Ruiz de Andrés

Primero fueron los arrozales y las naranjas, las Fallas y la paella; hasta que en 2002 Santiago Calatrava transformó la capital valenciana en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Desde entonces, la imagen de Valencia se asocia inevitablemente a la arquitectura de vanguardia y a los eventos náuticos más importantes del mundo, como la Copa América.
Pero, más allá de los tópicos, de los de antes y de los de ahora, la ciudad del Turia esconde muchas Valencias diferentes, mil viajes para conocer todas sus caras. Transgresora, cosmopolita, amante de sus tradiciones, divertida, siempre sorprendente. Hoy te llevamos a un viaje en el tiempo por la Valencia Modernista.

La ruta del Hereje, un viaje a la Valladolid de Delibes

Texto: Diego Mediavilla Reguero Fotos: José Luis Alonso Acebes

De todos los itinerarios que ofrece la ciudad española de Valladolid, sin duda, la más fascinante para conocer su centro histórico es la Ruta del Hereje. Un recorrido por los lugares exactos donde transcurre la novela del maestro Miguel Delibes.
El atractivo de la ruta no está sólo en localizar los escenarios de la novela, sino en hacer un auténtico viaje en el tiempo, cinco siglos atrás, para sumergirnos en la que, a mediados del siglo XVI, era una de las ciudades más importantes del mundo.

Poco más de dos horas en Managua

Texto y fotos: Federico Ruiz de Andrés y Ana Bustabad Alonso

‘Managua no tiene más que un par de horas’, que diría nuestro amigo Tim, periodista norteamericano. Él, sin embargo, se enamoró de este país ‘que tiene mucho más’. Tanto, que se quedó a vivir en Nicaragua hace una década y ya se siente ‘más nica que gringo’.
Es verdad, Managua no reúne los atractivos que espera encontrar el viajero en la capital de un país como este, el más extenso de Centromérica. No tiene el encanto colonial de Granada o León, ni los magníficos hoteles de la costa pacífica o los paisajes casi inexplorados del Caribe. Pero antes de juzgar a esta ciudad deslabazada, punto de entrada y salida para el resto de Nicaragua, merece que le dediques al menos esas dos horas. Si las tienes, no te quedes en el hotel pensando que no encontrarás nada que ver.